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  • Foto del escritorAinoa Soler

Lectura y cine

Lectura y cine para pensar y disfrutar. Verano 2023.


Fotograma de la película Dantza (2018)


Los meses de julio y agosto a veces nos obsequian con momentos de tranquilidad y paz.

Días en los que disfrutar de un paseo por la montaña, un buen libro como compañero de viaje o una sesión de cine en familia. En ese contexto, o sea cuando sea que estás buscando propuestas culturales para degustar, hay un par de recomendaciones que me gustaría presentar.



El arte perdido de educar (2021)

En primer lugar, está la lectura del libro El arte perdido de educar, de Michaeleen Doucleff (Editorial Grijalbo, 2021). Paseando por los estantes de la biblioteca me llamó la atención su título, y decidí cogerlo. Con el acierto que durante estas últimas semanas, he estado viajando a través de sus páginas.

La autora usa en todo momento un leguaje directo y amable, fresco y ameno. Y aunque en un inicio está catalogado como libro para madres y padres, en mi opinión es una lectura recomendable para cualquier persona que se dedique al mundo de la educación, o tenga un interés en este ámbito. Ya que más allá de exponer ideas sobre cómo educar a los hijos, es una obra llena de pensamientos, sugerencias, propuestas y reflexiones, dirigidas a cualquier ser humano. A veces confronta, a veces sugiere, a veces inspira. Es un tesoro en cuanto a incluir nuevas perspectivas, reformular lo establecido y dibujar caminos más allá de la ruta convencional.

Para mi ha sido un placer su lectura, y mientras sus páginas me invitaban a seguir navegado en su océano, la lista de personas que me venían a la mente con quienes me gustaría compartir el libro, se iba haciendo cada vez más extensa. Con lo que al final, he decidido escribir esta pequeña recomendación general. Y desear que a través de estas líneas, llegue la propuesta del libro a todas aquellas personas que os tenga que llegar.

Yo recomiendo su lectura, por muchas cosas, pero en especial, por su invitación para abrir la amplitud de miras. Por su capacidad de abrazar horizontes que a veces olvidamos, y cambiar nuestras perspectivas, y devolvernos así, a una posición de aprendizaje y humildad.

De confianza y gratitud.

Un canto a la educación, y su poder de transformación.





Dantza (2018)

Fotograma de la película.



En segundo lugar, está la película musical Dantza, del director Telmo Esnal (2018). A pesar de no tener ninguna referencia o recomendación previa, al tratarse de un film con la palabra danza por título, llamó mi atención. Y al igual que el libro El arte perdido de educar, sentí el impulso de coger la película de la estantería de la biblioteca, y darle una oportunidad en alguna de las sesiones de verano.


Así fue como hace poco, una tarde me dispuse a descubrir qué se escondía tras ese título tan evocador. Fue así como me encontré delante de una película que des del primer momento, hasta el último segundo, mantuvo mi interés en una forma de narrar peculiarmente conocida para mi, y a la vez, desconocida. Una narración visual, en la que sin una sola palabra, y solo a través de la escenografía, la danza y la música, cuenta, narra, describe, explica, y nos hace viajar como espectadores.

Una selección muy cuidada de los planos, una exquisita sensibilidad artística y una atemporal pasión por la narración, se unen en un cuento sin vocablos. En una historia que arraigada a la tierra, trasciende los límites de lo físico para narrar des de lo sutil. Des de lo comprensible a lo incomprensible. Des de la imaginación a la intención. Cada elemento se conjuga en un baile de formas, colores, luces y ritmos. La magia de lo ancestral se reencuentra con la vida en su día a día. En su contraste de emociones y sentimientos. En su inseparable ritmo vital, conectado a la naturaleza, a la tierra, el fuego, el agua o el viento.


Se precisa de un tempo especial, para adentrarse en el universo que propone esta obra cinematográfica. De un tiempo sin prisa. En el que cada minuto avanza con detenimiento, con pausa, con presencia y sin alborotamiento.

No hay prisa por acabar, sino goce en el avanzar.

Es una propuesta a ritmo terrestre, con el transcurso imperturbable de las estaciones; de un reloj que no corretea ni se altera.

Sino que seguro de su tiempo y su ritmo, invita a los espectadores a escuchar.

A dejar atrás la prisa. A descubrir cada trama, cada música en el fondo desvelada.

Cada momento de la obra, como una postal des de otro tiempo enviada.


Recomiendo esta película como práctica de comprensión artística, de aprendizaje narrativo, de apreciación activa. De cada poesía visual que se nos invita a descubrir en el día a día.

Apreciar la belleza. Apreciar el tiempo.

Apreciar la música que habita en todo el universo, y la danza de todo momento.



Telmo Esnal, delante del cartel de la película.


Ainoa Soler Hoyo

Lunes 10 de julio del 2023 - Sant Cugat del Vallès





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1 Comment


Ainoa Soler
Ainoa Soler
Nov 12, 2023

Hola Ainoa,

nos alegra mucho que nos hayas compartido tus sensaciones al ver la película.

Siempre es un gusto recibir críticas como la tuya, escritas con tanto gusto y sensibilidad.

Agradecedos también cuando el espectador aprecia el trabajo realizado.

¡Gracias! NAROA ELKORO - TXINTXUA FILMS

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